El fútbol: una herramienta para luchar en contra de la xenofobia

Fotografía: Club Luso Venezolano después de un juego de fútbol. En la cancha había un italiano, árabes, argentino , venezolano y peruano.

Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 55 segundos

En estas últimas 2 semanas que he estado de reposo post-operatorio de una intervención quirúrgica de la rodilla por practicar mi deporte favorito, el futbol, he visto recurrentemente noticias sobre xenofobia hacia los venezolanos que se encuentran especialmente en Latinoamérica, me ha hecho dudar sobre la hermandad entre estos países.

Cuando Trump prometió construir el muro en la frontera con México el mundo se escandalizó repudiando la acción por ser xenófoba cuando el mandatario de República Dominicana propuso lo mismo para evitar «El Paso ilegal» de haitianos no hubo “indignación”, recientemente leí varias noticias de deportación de venezolanos: Las autoridades mexicanas de aduana afirmaron que evitarían el ingreso de venezolanos a suelo mexicano, en Perú mataron a un venezolano su nombre era Orlando Abreu, la policía peruana no quería hacer la denuncia correspondiente.

Además hay una campaña presidencial y los candidatos a la misma prometen la expulsión de venezolanos como medio populista para ganar votos. En Chile hacen deportaciones masivas, en Ecuador no aceptan a las trabajadoras venezolanas, en Panamá una diputada muy famosa por profesar su xenofobia públicamente, deportaciones en Trinidad y Tobago de maneras inhumanas y muchas otras acciones en contra de los venezolanos en diferentes países.

Por este motivo me sentí obligado a contar mi historia para concientizar o influir de alguna manera en que la gente entienda que esta actuación no es buena y que nadie estamos libres de que en algún momento tengamos que ser también inmigrantes.

Mi historia se remonta al año 1980 cuando me graduaba de bachiller en el colegio “Hipolito Unanue “de la ciudad de Lima-Perú, tenía que decidir qué carrera universitaria estudiar y en donde. Yo quería estudiar ingeniería de sistemas en la Universidad Católica de Lima pero mi padre había muerto un año antes y económicamente no podía costear esta universidad, mi hermano mayor se encontraba estudiando en la URSS becado por el gobierno peruano, me incentivó a que postulara a la beca completa para seguir estudios allá, entre 600 participantes para 60 becas, gracias a Dios salí en el puesto número 11.

En marzo de 1981 me aceptaron y en septiembre estaba viajando a la ciudad de Odessa en Ucrania para seguir estudios de ingeniería de sistemas.

Hasta este momento había tenido muy poco contacto con extranjeros porque en esa época era muy pocos en el Perú, no tenía ni idea que era la xenofobia. Cuando llego a la Unión Soviética, en el primer año estudié solamente con extranjeros para aprender el idioma ruso, mis compañeros eran de muchos países del mundo, gente muy diversa, había europeos de la Europa del Este, africana, árabe, oriental y latina.

A mis 17 años veía con curiosidad a mis amigos árabes no usaban papel higiénico sino que se lavaban con agua luego de ir al baño; tenía amigos africanos con cicatrices en la cara las cuales les daban un status dentro de la tribu que pertenecían; los árabes hombres tenían muy poco contacto con las mujeres de su raza, y lo que me parecía incomprensible los árabes entre hombres se daban como 3 besos en las mejillas y luego uno en la boca; los de Corea del Norte eran muy disciplinados, todos usaban un traje color azul claro como un uniforme a pesar de que la universidad no lo exigía; los hindúes comían sentados en el piso y con la mano; los europeos y los rusos los veía algo más parecido a mi cultura.

Me enriquecí de la cultura de muchos países y aprendí a respetar la forma de pensar de cada uno de ellos.

En el año 1983 llega el amor a mi vida me enamore de una española de nombre Pilar, por ella visité la ciudad de Málaga-Andalucía en las vacaciones de verano de la universidad, pasé casi 2 meses en esta hermosa ciudad, había escuchado que a los latinos nos decían sudacas y que el español era muy racista. Mi experiencia fue totalmente diferente por mi pasión por el futbol y -modestia aparte- jugaba bastante bien, me adapté, nunca sentí ningún tipo de discriminación.

En el año 1985 llega a mi ciudad una araureña que me hizo perder la cabeza y me hice novio de ella luego de un año y algo más nos casamos, ella vuelve a Venezuela, yo tuve que quedarme un año más para graduarme. En el año 1988 viajo a Venezuela a buscar a mi esposa con el objetivo de trabajar 6 meses y luego viajar a España a residir a ese país.
Mis amigos venezolanos de la universidad me decían que en Portuguesa no había carros que la gente se movía en caballos y que era muy rudimentario; llego un poco preocupado pero cuando llegue a Araure vi que todo eso era falso.

Al llegar lo primero que hice fue buscar trabajo, conocí a mi gran amigo venezolano Carlos García, me contrató en una academia que tenía en Mamanico, recuerdo como nos contrató el INCE de Portuguesa para dar los primeros cursos de computación en el estado, eran 3 cursos cortos, la entrega de diplomas fue realizada por el gobernador estatal.
En ese momento, Elias Donghia, al poco tiempo me contrató la Almacenadora Grimaldi, empresa donde el dueño era un amigo Italiano Giussepe Grimaldi para que le hiciera un sistema administrativo completo, conocí a mi gran amigo español Conrado Calle, con él creamos el primer laboratorio de computación en el colegio Ángel de la Guarda y fue el primer colegio en el estado donde se impartía clases de computación.

Mi amigo Jairo Guedez me contactó para que le hiciera un sistema administrativo de lotería “SIDEL” el cual lo comercialicé luego a nivel nacional, todo esto ocurrió en un lapso de 6 meses aproximadamente, al ver todas estas posibilidades, me adapté a la idiosincrasia de la gente muy fácilmente pensé “Qué me voy a ir de aquí, si esto es un paraíso“.

Luego fundé mi primera empresa, una academia de computación, fui profesor universitario y coordinador del área de sistemas en el IUTEPI. Luego cree junto a mis 2 hijos mayores una empresa de computación la cual todavía está funcionando hasta el día de hoy.

Eso es a grandes rasgos mi trayectoria en Venezuela por un lapso de más de 30 años, debo decir que nunca sentí algún desprecio por mi nacionalidad. Tengo amigos árabes que tocan cuatro y bailan joropo, aprendí a comer comida árabe con la familia de mi amigo Gaby Osta, amigos chinos porque una de las mejores amigas de mi hija Yessica es china y sus padres anualmente nos invitaban al Año Nuevo Chino.

Con mi gran pasión al futbol hice amigos italianos, españoles, portugueses, árabes, alemanes y venezolanos. Algo que debo resaltar y que lo viví en Acarigua era que no percibí clasismo, en el club Luso, por ejemplo, teníamos un equipo de futbol donde compartíamos el dueño de un central azucarero , empresarios prominentes de la ciudad , empleados públicos , obreros y todos éramos iguales los integrantes de un equipo.
Mi experiencia en la URSS, en España y en Venezuela me enseñaron a entender que todos somos diferentes y que debemos aceptar a los demás como son, además que no podemos generalizar a pesar de que las malas noticias se propagan más rápido que las buenas. Los buenos somos más.

Todos los años que viví en Venezuela me sentí como un venezolano más, por eso me duele la situación que sufren muchos venezolanos que son emigrantes en este momento, espero que la situación de Venezuela mejore para que todos los que están fuera puedan regresar y construir esa patria que todos soñamos.
Agradecido con todas las personas que le han tendido la mano a los venezolanos en el extranjero, mi reconocimiento al presidente Duque por este apoyo incondicional a los migrantes venezolanos en Colombia.

Para concluir debo de añadir que también la xenofobia en casos muy particulares de personas radicales, depende mucho del comportamiento particular de cada individuo, mi experiencia de vivir en 3 países diferentes y no sentir xenofobia también creo que se deriva a que mi actitud hacia cada uno de los países donde he sido inmigrante fue de respeto y de siempre querer aportar algo positivo.

Mi gran aliado también ha sido mi deporte favorito el futbol que me abrió muchas puertas para poder socializar con los locales donde vivía a pesar de que en uno de ellos se comunicaba en un idioma diferente al español, en mi caso, el futbol es el idioma universal, creo que cada uno de nosotros tienen diferentes talentos y puede utilizarlos para una mejor adaptación a tu nuevo hogar.

En fin, viva Venezuela y que Dios los bendiga.

Escrito Por: Salustio Peña

Síguenos en: Facebook | Twitter | InstagramTelegram

Puede interesarte leer: Incendio deja fuera de servicio planta de bombero de PDVSA en Portuguesa

Comparte esta noticia:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Publicidad

Nuestras redes

Otras noticias

Mantente informado

Suscríbete a nuestro newsletter

Estamos en contra del spam, envíamos cada 15 días las noticias más importantes de nuestro sitio, y otras novedades que podrían interesarte.

Noticias relacionadas