La lucha de la mujer por ser libre por Yessica Peña

Yessica Peña, periodista y articulista de Llanero Digital

Tiempo de lectura aprox: 2 minutos, 21 segundos

Los inicios del Día Internacional de la Mujer son difusos a pesar de ser declarado por las Naciones Unidas en 1975. Durante años las mujeres han tomado las calles para despojarse del yugo de su padre, hermano, esposo y el Estado, exigiendo condiciones decentes para laborar, derecho a la propiedad y merito ante sus logros.


Los movimientos socialistas se han adueñado de esta lucha por la libertad femenina, cuando la corriente de izquierda es opuesta a cualquier variante de emancipación.


Algunos historiadores afirman que las primeras mujeres interesadas en esta lucha fueron Mary Wollstonecraft, Judith Sargent, Elizabeth Cady Stanton Brownell y Matilda Gage su bandera era liberal, pedían igual ante la ley, educación igualitaria, derecho al sufragio y eliminación de la esclavitud; actualmente cada una de estas peticiones son derechos universales desde el 10 de diciembre de 1948, sin embargo, no son llevados a la acción por la mayoría de los países hasta inicios de siglo XXI.


Otros lo atribuyen al marzo de 1857, miles de trabajadoras textiles decidieron salir a las calles de Nueva York con el lema ‘Pan y rosas’ para protestar por las míseras condiciones laborales y reivindicar un recorte del horario y el fin del trabajo infantil.


El 28 de febrero de 1909 las socialistas Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt nombraron el Día de la Mujer este día. Un año más tarde en Europa, durante la 2ª Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague-Dinamarca con la asistencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Esta conferencia dio cabida para que en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza las mujeres protestaran para exigir su derecho al voto. Nueva Zelanda fue el primer país que permitió el sufragio femenino (1893) y Arabia Saudita el último (2011) Sea cual sea su motivo de iniciación es un hecho la visibilización de las injusticias vividas por las féminas.


En países de África, Asia y Oriente Medio en la actualidad las mujeres son mutiladas genitalmente para mantener sus tradiciones vigentes, sin tomar en cuenta los traumas y la tortura vivida.


En el siglo XVII en Europa cualquier mujer que tuviera conocimientos básicos de hierbas medicinales o siquiera irrumpiera algún dogma religioso o social era catalogada de bruja, condenada ser cazada y a morir cruelmente. Al menos, 60.000 a 100.000 féminas murieron en la hoguera.


En la India una mujer que menstrua es una aberración, hay desconocimiento y satanización del uso de toallas sanitarias.


A pesar de los intentos exitosos de las feministas de izquierda para adueñarse del “empoderamiento femenino” los hechos desmontan los relatos, pues el sistema capitalista, los mercados libres y las sociedades no socialistas han sido el ejemplo de esto, las mujeres tienen el poder de independizarse, tomar el bastión de su vida en las sociedades de esta categoría.


Mientras que en los países socialistas, como Venezuela, se les da la ilusión de “solidaridad” ¿Cómo una mujer se desteta de su familia o no busca la alternativa de vivir de otra persona (pareja, Estado) si no tiene ingresos? ¿Cómo alguien –no solo la mujer- se independiza con un ingreso de $1 mensual? La verdad es que no lo desean.


No quieren “empoderarte” te quieren dependiente. Entonces ¿De qué sirve desligarte de los hombres en tu vida si te arrodillarás al Estado?


La independencia no radica solo en lo económico –aunque es gran parte del camino- es realmente brindar la seguridad de permitir el desarrollo comercial, dejando a un lado la incertidumbre de una posible expropiación –método común de dominio en estos sistemas políticos- también seguridad personal, las mujeres temen salir a las calles porque los cuerpos de seguridad están en las alcabalas o en estaciones de servicio matraqueando mientras que las calles se encuentran sin protección.


Otra mentira son los mecanismos estatales de ayuda a las mujeres, a la larga, los resultados son tenues y solo son lavadoras para el dinero.

Conclusión, el mayor enemigo de la mujer no es el hombre, ni el patriarcado es la ignorancia de creer que el socialismo las va a desencadenar, cuando en realidad va a apretar más las esposas.

Escrito por: Yessica Peña

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