Baja Producción Agropecuaria – Escrito por Jorge Cardenas

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La situación de crisis existente en el país, a consecuencia de la baja producción agropecuaria, está alcanzando niveles de alarma entre agremiados, productores, expertos en la materia y analistas en el orden nutricional y/o agroalimentario; la merma registrada en el consumo interno no es atribuible a la ausencia de los 5,8 millones de venezolanos, que por esta misma causa han tenido que emigrar, sino por el mal manejo del Estado en políticas agroalimentarias. Tal vez la crisis en el Estado Portuguesa se perciba menos, en especial  la carencia de granos y cereales, por ser esta la región pionera y productora de tales rubros, que abastece gran parte del territorio nacional, pero en diversas regiones se observa la escasez, muchas veces suplantada por producción foránea.

En ese sentido, se ha venido observando, particularmente durante el primer semestre de este año, como instituciones agropecuarias del país, gremios, federaciones, asociaciones, productores particulares y conocedores de la materia, manifiestan sus inquietudes y preocupación por la baja producción en el campo venezolano motivado o a la falta del combustible como la gasolina y el gasoil, la inseguridad personal y de los bienes de los productores, el difícil acceso a los insumos o materia prima, el financiamiento, la matraca en las alcabalas, los elevados costos que genera la hiperinflación, la falta de incentivos por las desfavorables políticas de precios agrícolas, el abigeato, el hurto, el desmantelamiento de maquinarias y equipos, plantas eléctricas, fallas en el transporte, por carencia de repuestos, fallas en el servicio eléctrico, el mal estado de los sistemas de riego y las vías agrícolas, las invasiones, expropiaciones y pare de contar.

La mayoría de los gremios agropecuarios manifiestan que el desabastecimiento de la gasolina y el gasoil durante el primer semestre de este año fue determinante para la baja producción agropecuaria, así se mantiene paralizada más del 80% de la maquinaria, tractores, plantas eléctricas y el transporte; así como otro elemento fundamental que afecta la baja producción lo constituye el financiamiento o la falta de créditos al sector primario, de las agroindustrias y de las pymes del ramo agroalimentario. Basta con recordar Agroisleña, empresa que a nivel nacional surtía a los productores agrícolas de materia prima e insumos, que fue expropiada por el gobierno, hoy día Agropatria, ni la sombra de lo que significaba en el pasado.

Otro punto negativo lo constituye el secuestro y asesinato de horticultores y  transportistas que se aventuran a llevar frutas, verduras, hortalizas a los mercados de los centros urbanos y son asaltados en horas nocturnas. Se añade otro elemento perjudicial para los productores agropecuarios, en virtud de que la inseguridad jurídica ha aumentado de forma dramática por la conducta casi delincuencial de los poderes públicos, como cámaras municipales y otros buscando tajadas por todos lados. Esta aptitud se ha venido manifestando, en los últimos meses, con los nuevos sistemas tributarios implementados por las alcaldías y el ejecutivo nacional, al imponer elevados impuestos por la movilización de ganado y de las cosechas, además del cobro de recompensas en las alcabalas donde tienen que dejar dinero en efectivo y parte de los alimentos o productos que transportan.

  Las invasiones y el saqueo de las unidades de producción se han intensificado; estos delitos se cometen en su mayoría amparados por instituciones públicas como el Inti. También, es importante señalar que además de la inseguridad jurídica ya conocida, amparada en leyes y ordenanzas, pretenden imponer en los próximos meses la nueva ley de las ciudades comunales que sin duda aumentara el centralismo, en detrimento de la ruralidad y del campo agrícola venezolano.

Prosiguiendo con el tema jurídico, los productores pesqueros del país se mantienen con sumo desasosiego por la promulgación del nuevo proyecto de ley de pesca, que establece un contenido más cargado del tema ideológico superando con creces el centralismo y las prácticas totalitarias de la ley vigente, la cual acabó con la producción pesquera y el desarrollo de la acuicultura. 

Este régimen comunista usurpador del poder en Venezuela, que se dice ser nacionalista y socialista, ha disminuido la producción agropecuaria a menos del 20%y ha profundizado la brecha entre empresas ricas y emprendimientos pobres. Señalan las asociaciones y federaciones agrícolas que el 70% del parque agroindustrial constituido por medianas y pequeñas empresas, solo está operando el 20%, mermando la capacidad de puestos de trabajo del sector que, tradicionalmente, es quien registra la tasa más favorable.

 En este orden de ideas, a continuación señalaré algunos pronunciamientos de los más importantes gremios, federaciones, cámaras y asociaciones en relación a la crisis agropecuaria que experimentó Venezuela durante el primer semestre del año; así tenemos que Fedeagro sostuvo que la escasez de gasoil podría generar una paralización total de la cadena productiva, como de hecho está sucediendo con la siembra y cosecha de maíz que se reducirá en un 90%. Por su parte Fedenaga,  mantiene que su sector se encuentra entre un 80 y 85% de la maquinaria ganadera paralizada por la misma situación; así también Fesoca añade que se perdieron 350.000 toneladas de caña de azúcar por la crisis generada de la falta de combustible. Para tener una idea más clara, solo en el municipio Turén, por el fallo en el suministro de gasoil, se afectaron 13.500 hectáreas de frijol; de allí que se calcula que Venezuela en los actuales momentos presenta una inseguridad alimentaria cercana a un 80%. Así también, la Cámara Venezolana  de la Industria Láctea observa que la escasez de gasolina y de gasoil, la falta de financiamiento y la inseguridad en las carreteras son algunos de los problemas que inciden y afectan a la producción nacional de leche.

En definitiva, la baja producción agropecuaria ha generado cuantiosas pérdidas millonarias en el sector, encontrándose al borde del colapso. Se menciona que el sector agrícola registra una pérdida de 600.000 toneladas de alimentos sólidos y de 400.000 millones de litros de leche para el primer semestre del año 2021. También se reporta el detrimento de 50.000 toneladas de verduras y hortalizas en el mismo periodo. Por todo ello, la Unión Agrícola y Ganadera de los Andes prevé que para el año 2022 nos enfrentaremos a un desabastecimiento más acentuado de alimentos, productos cárnicos y lácteos, sin precedentes, en la historia agropecuaria de Venezuela. 

Fuente: Jorge Cardenas

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