EL REVOLUCIONARIO DE INSTAGRAM Y LA GENERACIÓN DE CRISTAL

Tiempo de lectura aprox: 4 minutos, 37 segundos

Por: Henry Nadales

Hay un oscuro movimiento que persigue a las ideas, un fantasma que recorre el pensamiento y no permite la libertad. Ese fantasma es la corrección política, un nuevo Rey Midas que, en vez de convertir todo aquello que toca en oro, lo convierte en cristal. Los fanáticos de éste dogma son los hipersensibles que no aceptan la realidad, los que “transforman al mundo” regresando a la censura del pasado.

Lo que más me impresiona de ésta actitud de los revolucionarios de Instagram, es el permanente deseo de querer disculparse por cosas que no han hecho, generalizando a las personas, encasillándolas según su color de piel, según sus niveles de melanina… Y creerse antirracistas por eso. Son los racistas perfectos: serviles a criterios de identidad por color, mientras celebran una falsa superioridad moral que sólo demuestra un triste resentimiento y un deseo patético por ocultar la verdad.

Se sienten rebeldes y transgresores por eso, “progresistas” incluso… A pesar de que sus ideas nos atrasen 100 años y su corrección política sea una nueva forma de Inquisición. Los guerreros de la justicia social convierten todo en cristal: es ofensivo el color, es ofensivo el humor, es ofensiva la estadística. Para ellos es ofensivo todo.

Estos Rey Midas de Cristal, en sus causas supuestamente moralizadoras, promueven el inmoralismo más enfermizo. En sus cruzadas “antirracistas”, promueven el racismo más exagerado. En sus mensajes por “un mundo sin violencia”, ejercen los peores actos vandálicos… Incluso destruyeron lo que podría ser un avance legislativo y de poder ciudadano frente al estatismo, cuando convirtieron el asesinato de George Floyd en una religión anti-blancos y anti-policía.

¿Por qué convirtieron en un dogma algo tan equivocado? Movimientos como el Black Lives Matters (BLM), sólo quieren desenterrar odios pasados. Se han convertido en dogmáticos esos revolucionarios de cafetín. Hablan de una supuesta “violencia estructural” de blancos contra negros, o más específicamente: de policías blancos contra ciudadanos negros, cuando la realidad apunta justamente lo contrario.

Según estadísticas, en Estados Unidos —en el año 2019— 15 personas negras desarmadas fueron asesinadas a manos de la policía, mientras 25 personas blancas desarmadas fueron también asesinadas a manos de la policía. ¿Por qué las 15 vidas de ciudadanos negros importan más que las otras 25, teniendo como criterio el color de piel? No digo con esto que las 25 personas blancas valgan más, porque la cantidad tampoco es un criterio en el desprecio que merece el asesinato: toda vida humana cuenta, sin importar el color… Lo que digo es que el intento de clasificar la importancia de las vidas según el color, es un acto repugnante.

En 2018 —nuevamente en Estados Unidos— 2600 personas negras asesinaron a otros negros; en cambio, 151 personas blancas asesinaron a personas negras. Hay 94% de probabilidades estadísticas de que, si eres negro, te mate otro negro. ¿Dónde está el colectivo BLM allí? Simplemente no existe en estos casos, para ellos “las vidas negras importan” sólo en la medida en que les sirvan a una causa política revanchista y promotora del odio. Te llaman insensible por el mero hecho de decir que todas las vidas humanas importan… ¿Se ha visto semejante relativismo moral? Yo soy víctima del socialismo más miserable en Venezuela, y aunque tengo una causa bastante particular con la libertad de mi país; también me preocupan las tiranías de Nicaragua y Cuba, además de que veo con estupor las políticas autoritarias que se han ido promoviendo en Argentina y España, con los embajadores del chavismo expansionista. No deben existir tintas medias en la defensa de aquello que es lo correcto.

¿Ahora qué dirán? ¿Qué las estadísticas son racistas? Con mi mensaje tampoco condeno a las personas según su color de piel, porque me parece que estos datos no son deterministas: nadie es criminal o inocente únicamente por tener cierta pigmentación en la piel. Pero los supremacistas del BLM tienen un fetiche en hacer arrodillar a las personas blancas y hacerles besar los pies, como si todo un grupo mereciera pedir disculpas por el simple hecho de haber nacido… Estamos viendo —como diría un afamado divulgador— a personas que nunca han oprimido a nadie, arrodillándose ante personas que jamás han sido oprimidas.

A los saqueadores neocomunistas les encanta el caos revestido de una moralidad absurda. Mientras repiten hasta la insipidez la frase «I can’t breathe» (No puedo respirar), saquean los negocios de propietarios que literalmente no podrán seguir respirando porque les han quemado lo poco que tenían. Asfixian al músculo productivo que permitiría a las personas que están en situaciones más precarias, poder superar su condición y empoderarse de su destino. La progresía destruye tanto todo, con tal violencia, que destruyeron hasta su propia causa.

Es evidente que urge una reforma policial que disminuya los índices de violencia por parte de las autoridades, simplemente porque toda vida importa. Pero es eso: una reforma. El Partido Demócrata de Estados Unidos, de corte izquierdista, quiere proponer una insólita reforma para abolir la policía a nivel nacional e instaurar una “policía comunitaria”. ¿Acaso se tiene una idea de lo que significa esto? Bajo el delirio colectivista, pretenden dar cabida a la violencia más enfermiza, destruyendo lo que puede contenerla. Luego fingirán sorpresa cuando los índices de violencia aumenten y la impunidad se haga una realidad típica y no una excepción.

Pero volviendo al mundo: señores “antifascistas”, los fascistas son ustedes… Vandalizaron los monumentos a Winston Churchill y Abraham Lincoln: el primero, el mayor líder europeo de la Segunda Guerra Mundial y enemigo del odioso régimen nazi, que ese sí era bien racista. El segundo, quien abolió la esclavitud en los Estados Unidos… Pero evidentemente esto no nos sorprende, porque estos idiotas útiles idolatran a héroes de pacotilla, personajes buenos para halar el gatillo y nada más; como el repugnante asesino Ché Guevara.

Sólo quiero hacerles una pregunta a estos pro-segregación: ¿cuál es la culpabilidad que sienten? En serio, háganselo mirar… Nadie tiene que arrodillarse ante nadie y mucho menos amparándose en algo racial. ¿Qué sentiría Martin Luther King ante esto? Cuanto menos, sería un desprecio infinito, pues él soñaba un mundo en el que se juzgaran a las personas no por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter.

Estos racistas de nueva generación, revolucionarios de Instagram que se creen todo lo que les dicen, no se detienen un momento a pensar… Ni siquiera escuchan el rechazo que ha hecho la familia de George Floyd a la violencia, han eclipsado las protestas pacíficas y han destruido un mensaje cargado de legitimidad.

Es un insulto a la inteligencia seguir promoviendo estas agendas de nueva segregación y condescendencia hacia un grupo determinado. Estos personajes no quieren entender la realidad y les es más fácil seguir promoviendo el relato de la víctima, en vez buscar soluciones efectivas. Es muy triste porque no aceptan la realidad: su retórica es del estilo “no me digas esta información, ni me enseñes estos datos, porque aun siendo ciertos, no quiero a escucharlos”.

Éste fenómeno es típico de los movimientos supremacistas. Patricia Pearson también analizó esto bajo ese mito de la inocencia femenina, esa idea cultural de que el varón es el único responsable de la construcción de la realidad, con todo y sus defectos (especialmente sus defectos); mientras el feminismo plantea una versión idealizada de la mujer únicamente como “vulnerable y agredida”. Esta actitud completamente machista del feminismo supremacista, no es muy lejana del racismo “antirracista” del BLM.

Visto de ese modo, estos movimientos y revoluciones de pacotilla se convierten en lo que juran combatir. No sólo no colaboran en la búsqueda de la justicia, sino que se convierten en un estorbo al momento de acabar con las arbitrariedades y la violencia donde quiera que las haya… No son promotores reales de la paz, sino son los más acérrimos enemigos de ella.

La generación de cristal, los revolucionarios de Instagram, los racistas de nueva ola, los inquisidores de éste nuevo dogma; deben ser expuestos. La verdad debe ser defendida en todas partes y con todas nuestras fuerzas.

Hoy más que nunca, la lucha no es entre “blancos y negros”, “hombres y mujeres” o “burgueses y proletarios”… La lucha real es entre los amigos de la libertad y los más perversos enemigos de ella.

La lucha es entre la gente decente y los hijos de puta.

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1 comentario en “EL REVOLUCIONARIO DE INSTAGRAM Y LA GENERACIÓN DE CRISTAL”

  1. Genial este escrito. Concuerdo. Los que obran en contra de la libertad deben ser expuestos y neutralizados.

Los comentarios están cerrados.

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