Tip Anticomunista – Escrito por Jorge Cardenas

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El pueblo venezolano ha estado subordinado desde hace 22 años a un proceso de destrucción sistemático de la democracia que rigió la vida del país los últimos 40 años del siglo XX, teniendo nuestra nación una de las economías más prósperas de Latinoamérica  y ejemplo continental a seguir, por su respeto a la libertad de conciencia y a los DDHH de todos sus ciudadanos. Hoy todo lo descrito es una quimera,  un país  reducido a escombros bajo el mando de una narcodictadura que sustentada ideológicamente en el llamado “Socialismo del siglo XXI” ha instalado una hegemonía depredadora que no es otra cosa que una mafia criminal.

Esta mafia que nos arropa está fundamentada en el narcotráfico y el terrorismo internacional, violadora permanente de los DDHH, hundiendo en la desesperación, la angustia y la miseria extrema a la población venezolana, generando también con ello una crisis humanitaria sin precedentes, como consecuencia primaria de tales desmanes, aunado a la destrucción total de las estructuras del país incluyendo todas las instituciones democráticas, la descapitalización del sector privado y financiero, los sistemas públicos de salud, educación y demás servicios públicos fundamentales, los recursos naturales renovables y no renovables cuando se observa  la devastación sin fin del arco minero, atentando y poniendo en peligro el pulmón vegetal que surte la vida del planeta tierra, con la destrucción de las cuencas hidrográficas como parte integrante de la selva más grande del mundo, como lo constituye el pulmón vegetal del Amazonas.

A todo lo descrito, también se suma la pérdida de los valores éticos, humanos, espirituales, de solidaridad de los venezolanos; cada quien por lo suyo, la mayoría tratando de sobrevivir, preocupados por no tener que comer y enfermarse. En nuestra vida cotidiana otras aprovechándose de las circunstancias y de las necesidades de los demás especulando y estafando al prójimo. En este particular el principal incitador a tal situación es el régimen al secuestrar y destruir los medios de producción, provocando con ello la escasez en todos los órdenes llevando a la población a la desesperación y sometimiento –es el comunismo actuando en su máxima expresión-; con esta estrategia el gobierno nos divide socialmente poniéndonos a pelear por la sobrevivencia. En otras palabras el tejido social sano se ha  perdido, porque perdimos la moralidad.

Recientemente, se observa como el terror se impone en Venezuela, así en Caracas y sus ciudadanos se encuentran a merced del hampa y de las bandas criminales que la acechan. Estas bandas creadas y patrocinadas por el régimen cumplen su objetivo de mantener atemorizada a la población. Nadie se explica que estas bandas ampliamente conocidas, bien apertrechadas y armadas, por sus fechorías imponen su ley, controlan y amplían su red de acción mas allá de la cota 905, humillan a los cuerpos policiales y no hay nadie que los detengan.

El régimen opresor y comunista es el responsable de financiar y generar impunidad a las bandas delictivas en todo el territorio nacional, todo comenzó con los círculos bolivarianos y los cuadrantes de paz en las barriadas y cerros de Venezuela. El país se nos fractura en pedazos, el territorio nacional se nos encoje, ya parece que los venezolanos somos unos extraños en nuestra nación. Además, se perdió el deber del Estado de garantizar la seguridad jurídica y personal, para colmo de males, se perdió nuestra soberanía nacional cuando observamos gran parte de la nación invadida, arrebatada y secuestrada por las narcoguerrillas del ELN y de las FARC. Toda la franja oeste del país se encuentra penetrada, así tenemos Apure, la goajira zuliana, el Estado Táchira, poseen posiciones de yacimientos de oro y de coltan en el arco minero. Nuestras riquezas naturales decomisadas e hipotecadas a mafias depredadoras internacionales. De aquí se desprende la respuesta del porque existe una desbandada de 5,6 millones de venezolanos fuera de nuestras fronteras.

Entre el hambre y los estragos de la pandemia, sumados a la incompetencia del régimen causante intencional de tantos males, se hace necesario y urgente un SOS al mundo y recurrir a instituciones, países y organismos internacionales: ONU, OEA, Comunidad y Parlamento Europeo, Grupo de los Tres: Canadá, EEUU y México, Grupo de Lima y al Grupo Internacional de Contacto. Además de ello se exige mayor participación de la sociedad civil democrática venezolana, a la Iglesia católica y a todas las congregaciones cristianas; por supuesto a todos los gobiernos y ciudadanos democráticos del mundo para que se empleen los mecanismos de liberación y salvación cuando son vulnerados los DDHH y se cometen crímenes de Lesa humanidad en nuestro territorio. En ese sentido debería aplicarse el R2P, Tratado Internacional de Palermo, TIAR, celeridad de la CPI y porque no, seamos tema de discusión y decisión en el Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El SOS que suplicamos los venezolanos al mundo es porque vivimos en un país regido y usurpado por delincuentes de alto calibre apoyados por mafias internacionales.

Por último es oportuno señalar que nuestro pedimento de auxilio coincide con el despertar del pueblo cubano que lleva 62 años de sometimiento, más sin embargo está siendo reprimido, torturado y masacrado al igual como lo hacen aquí en Venezuela. Precisamente el origen de nuestros males proviene de la Isla castrista, por ello el apoyo internacional y el SOS ahora más que nunca lo imploramos doble. 

Escrito por: Jorge Cardenas

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