El engaño elaborado hacia una periodista india para trabajar en Harvard

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Nidhi Razdan ya estaba lista para emprender su viaje a la Universidad de Harvard para comenzar un nuevo trabajo y una nueva vida cuando recibió un desconcertante correo electrónico.

Razdan, una famosa presentadora de noticias india en la cumbre de su carrera, creía que pronto empezaría a dar clases en Harvard, lo cual representaba el boleto soñado para salir del ambiente tóxico y casi insoportable de los medios de comunicación de su país.

Ya le había dicho a todo el mundo que dejaría la industria periodística para irse a Estados Unidos, y había compartido con su nuevo empleador, de manera voluntaria, su información personal más importante: los datos de su pasaporte, su historial médico, los números de sus cuentas bancarias, etc.

Pero cuando abrió su teléfono, una madrugada de enero, leyó este mensaje escrito por un decano adjunto de Harvard:

“No hay constancia ni conocimiento de su nombre ni de su nombramiento”.

El correo terminaba diciendo: “Le deseo lo mejor para el futuro”.

Razdan se sintió mareada y con náuseas. Había tirado a la basura su prometedora carrera dentro del periodismo y cayó en un elaborado engaño por internet.

Estos incidentes plantearon interrogantes de por qué —pese a tener la reputación de proteger al máximo su nombre— esta universidad no hizo nada para detener el engaño, ni siquiera cuando alertaron de manera explícita a las autoridades al respecto. También revelaron lo fácil que les resulta a los delincuentes ocultar su identidad en internet, un riesgo que probablemente aumentará a medida que siga mejorando la tecnología usada en los engaños cibernéticos.

Las personas —o persona— detrás del engaño eran infatigables. Crearon una constelación de perfiles interconectados en Twitter, Facebook, Gmail y WhatsApp para, durante meses, perseguir a las mujeres, una por una. A diferencia de los típicos estafadores de internet, estos, al parecer, no utilizaban la información personal que obtenían para robarles dinero ni extorsionar a las mujeres, su verdadero objetivo es un misterio.

No se sabe qué medidas tomó la universidad, si es que tomó alguna. Jason Newton, vocero de la institución, se rehusó a declarar sobre lo que hizo la universidad con la información proporcionada por Abbass.

Para cuando el hacker o los hackers se pusieron en contacto con Razdan ese mismo mes, a finales de noviembre de 2019, ya tenían mucha práctica.

Razdan, de 44 años, era una de las periodistas indias más destacadas de su generación.

A lo largo de una carrera de más de 20 años, ha cubierto las historias más importantes de India, a medida que el país se transformaba en una potencia económica. Era educada pero intrépida, la presentadora del programa de noticias de las 9 de la NDTV, uno de los canales de noticias independientes más importantes de la India, un rostro familiar en una nación de 1400 millones de personas.

El primer correo electrónico llegó el 14 de noviembre de 2019, de una estudiante que sonaba seria —Melissa Reeve— invitándola a un seminario de medios de comunicación de Harvard. Luego le presentaron, por correo electrónico, a otro estudiante, Tauseef Ahmad. Cuando este le dijo que podría haber un puesto de trabajo en periodismo en Harvard, Razdan dejó que sus esperanzas se dispararan.

Lo siguiente que supo Razdan fue que estaba entrevistándose con alguien que decía ser Bharat Anand, el nombre de un verdadero vicerrector de Harvard. Sin embargo, nunca lo vio. La entrevista fue por teléfono.

Después de saber que había sido engañada, Razdan se retiró de la vista pública. Perdió peso. Evitó a sus amigos. Recurrió a la policía india, que ha iniciado su propia investigación, pero no ha hecho público ningún resultado.

Al igual que Abbass, instó a Harvard a que investigara, enviando un correo electrónico a la universidad en el que decía: “Alguien o un grupo de personas se han hecho pasar por altos funcionarios de Harvard y han falsificado sus firmas, y deben ser llevados ante la justicia”.

Dice que Harvard nunca le respondió.

En los últimos meses, Razdan ha comenzado a reconstruir su vida discretamente. Encontró un empleo como profesora de políticas públicas en una universidad de India y escribe una columna semanal para Gulf News, un periódico de alto perfil en Medio Oriente.

Fuente: The New York Times

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