La responsabilidad de mi voz por Jennifer Barreto-Leyva

Imagen de Jennifer Barreto-Leyva

Imagen de Jennifer Barreto-Leyva

Tu vida es el legado que dejas al mundo” una frase que mi padre  me repitió desde pequeña, pero aún más importante, lo ha predicado  con su ejemplo. El tener responsabilidad con mi voz, con mis acciones, fue uno de los credos y dogmas que aún se practican y se toman como bandera en mi hogar. 

Con el pasar de los años, con dos carreras universitarias a cuestas donde en ambas se exige la ética y la responsabilidad en lo que decimos y hacemos ya no como consejo, sino como parte de la estructura en el ejercicio de ambas, al ver a tu alrededor a tantos incumplir ese dogma, guiados por una terrible base familiar, necesidad de reconocimiento y atención, hambre de fama, una baja autoestima y un ego muy roto, te queda claro a través de ejemplos en negativo que no se debe hacer.

En alguna oportunidad una persona fatua y nefasta discutía mi firme empeño de no incluir en mi Revista “Belleza XL” nadie que no estuviera académicamente preparado para hablar del tema para el cual se le permitiera ser colaborador. Y debo confesar me voy siempre más allá.

No solamente deben estar cualificados académicamente, sino que sus redes sociales es imperativo que sea coherentes con sus titulares, porque aunque se posteen mil disclaimers  advirtiendo que la responsabilidad de lo que se dice es de cada persona, como directora del medio, la responsabilidad es mía también, porque así mismo las consecuencias de sus acciones las deberé de asumir y enfrentar.

Las redes sociales en la actualidad, aunque a muchos no les guste, son parte de tu carta de presentación al mundo, parte de tu curriculum vitae u hoja de vida y la libertad de expresión, en todas sus formas, conlleva responsabilidad y consecuencias de todo cuanto salga de nosotros.

Al arrancar con el inmenso reto de crear y dirigir “Política en faldas” y “Politics in skirts” era una condición sine qua non para conmigo misma, por nada del mundo relajar mis propias reglas. Para quienes han escuchado como nació este proyecto pionero en el mundo, comprenderán mi sano empeño en cambiar la narrativa de la política en Latinoamérica y entre los Latinos. Gritar y decir vulgaridades, escupiendo odio no es hacer política, y sí, el ejemplo empieza por casa. 

Y con esta pequeña anécdota personal, a donde quiero ir es a la base de este tema, los valores y formación de hogar que todos tenemos. Esto no lo deben enseñar los maestros en la escuela, sino papá y mamá en casa, formación que acorde con nuestro paso en la vida, eventualmente se irá convirtiendo en nuestra responsabilidad el cómo se moldea y mantiene esta estructura moral.

Con la llegada del Internet, los demonios y la falta de valores han encontrado un parque de diversión cada día más difícil y angustioso de ver. Se difama, se daña, se calumnia, injuria y amenaza porque la valentía breve y de cartón que ofrece no estar frente a esa persona a quien dañamos, da para eso y más. 

Espera uno ingenuamente que la gente sepa actuar en el deber ser, pero cuando vienen los delitos digitales como los antes mencionados, que ya están cobrando la honorabilidad, la salud mental y vidas de muchos, la necesidad imperativa de la intervención de la Ley se hace un mal necesario. 

Estar detrás de un micrófono o al frente de una red social, es un compromiso inmenso para quien entiende la medida del acto que está ejerciendo. En estos tiempos donde la mamarrachada, la aberración y la mediocridad sientan las reglas del juego, teniendo como “likes” y números de seguidores la medida de la valía, credibilidad, moral y por tanto el aporte de la persona en cuestión, aquello de “Lo que está mal, está mal así todos lo hagan y digan” cobra más fuerza que nunca.

Me ha tocado repetir una y otra vez en las mentorías que hago a jovencitas cuando se acercan a mi frustradas por no hacerse virales y por tanto relevantes y su contenido y/o trabajo importante, que no se dejen asfixiar por esa trampa. Por tentador que suene, el crear bases sólidas, con esfuerzo, decencia e integridad un proyecto es algo a lo que nadie puede poner precio, mucho menos señalarte el día de mañana y no hablemos de una trayectoria. No se trata de relevancia en redes sociales, porque eso va y viene, se trata de tu legado a lo largo del tiempo, la responsabilidad y seriedad con la que has tomado cada decisión y la integridad con la que has dado cada paso.

Mi matrimonio con los valores que profeso y que he tenido a bien compartir con ustedes en esta oportunidad es indisoluble. Fue con lo que fui criada y con lo que he construido cada cosa  a lo largo de mi vida. 

No se trata de ser “cool” o de ver cuantos “likes” me gano o cuanta gente como zombi repite,  escucha, hace y dice lo que yo digo.  Tampoco se trata de ofrecer disculpas tantas veces meta la pata, porque la credibilidad está en juego también. La vida es efímera y caprichosa. A veces no tenemos la oportunidad de decir a nuestros 60 años “es que cuando fui joven hice muchas tonterías” a veces, tenemos solo unos años, y se repite la pregunta: ¿Es eso lo que quieres dejar al mundo?

Tu vida es tu legado, entonces, que sea algo inspirador.

Los espero este y todos los martes a las 2:00 PM hora Venezuela, Miami, New York, Puerto Rico a través de I Heart radio con “Política en faldas”.

Escrito por: Jennifer Barreto-Leyva

Síguenos en: Facebook | Twitter | InstagramTelegram

Puede interesarte leer: Pedro Torres Allen el médico que lanzó tema con Luis Fernando Borjas