Maracaibo el genocidio silente

Por: José Rosas

Esta pandemia ha sacado lo peor del régimen, su manera de ocultar datos de los contagiados, lo oscuro de la administración del régimen ante la crisis sanitaria es más que evidente con los ordenes de detención a voces disidentes, como a la Presidenta del Colegio de Enfermeras del estado Zulia, por denunciar y pedir auxilio ante la grave situación que hoy la ciudadanía presenta, la censura de medios, entre otras acciones auspiciadas desde el delegado de Maduro en el estado Zulia-Omar Pietro.

Será cuestión de tiempo para que la ciudadanía implosione en protestas, o el agotamiento gigante de la sociedad sea tan grande, que sean llevados a una muerte silencte por culpa de una usurpación que no ha cesado.

Este problema tiene una causa muy clara, el estado Zulia ha sido el perfecto resultado del experimento socialista, los servicios hoy están más que colapsados y la ciudadanía con la soga al cuello. La segunda ciudad más grande de Venezuela hoy es la combinación de un estado secuestrado por mafias en las que destacan el ELN y el Cartel de Sinaloa sumado al colapso moral de una ciudadanía diezmada por la crisis económica, social y politica.

Todo esto sumemos la situación pandemia donde desde los últimos días se ha declarado un estado de sitio estricto al Zulia, y principalmente a Maracaibo como foco de la pandemia, donde ahora los alimentos importados de Colombia tienen denegada la entrada al estado, y principalmente a la ciudad de Maracaibo, convirtiendo todo en un genocidio silente por parte del régimen a un población colapsada en búsqueda de la supervivencia.

La esperanzas de una solución son pocas, se nos está acabando el tiempo para la ciudadanía, mientras el régimen se reafirma, día tras día la primera ciudad con electricidad en Venezuela terminará por apagarse, y seremos testigos de cómo el régimen logró su cometido. Sin embargo, los pocos que aún podemos sostenernos no demos dudar ni un día en luchar contra el régimen de la manera que sea. Y como ciudadanía se pueda, porque la lección que nos quedará al lograr salir de la tragedia será grandísima, y nos hará jamás dar vuelta atrás.

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