Tip Anticomunista/ La postura de la ONU

Por: Jorge Cárdenas

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en cuyos estatutos prevalece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el derecho a la vida, a la alimentación, la paz, la salud, la seguridad humana y al buen vivir, mantiene una postura no acorde a sus preceptos, por razones de intereses ideológicos, políticos y económicos, se orienta a solapar las violaciones de derechos humanos en Venezuela, al reconocer al usurpador que desgobierna la nación y aceptar su pésima, criminal y violatoria gestión. Es decir, con la actitud asumida ante una serie de reiteradas violaciones, atropellos, la ONU se contradice a sí misma en sus principios éticos y morales, dejando mucho que desear sobre el caso venezolano.

Como es sabido, el país atraviesa por una profunda crisis que afecta a toda su población, crisis que a su vez se ha extendido a países de la región, a consecuencia de la diáspora de venezolanos que emigran en busca de un sustento para mejorar sus condiciones de vida. El venezolano de hoy no vive, sobrevive a los confines de una crisis provocada, intencionada, diseñada para empobrecernos y doblegarnos.
La cúpula corrupta al mando de civiles y militares poseen fortunas incalculables y mal habidas, ya que sus salarios como empleados públicos no podrían satisfacer los ostentosos lujos de los cuales disfrutan y todo se evidencia en la comparación entre sus bienes regados por el mundo, en contraposición a la destrucción y ruina del país.

Este régimen comunista que llegó al poder en 1999, engañó al pueblo de Venezuela y a partir del 2004 tomó el control institucional; todas las instituciones públicas fueron coaptadas o suprimidas hacia un modelo autoritario competitivo para involucionar en un sistema totalitario, para ello debilitó y aniquiló el estado de derecho y degradó el concepto de justicia social.

Las acciones del TSJ ilegítimo, que invadió de manera inconstitucional las competencias de la AN, bloqueando las funciones propias. La democracia fue convertida en un sistema político soberano popular meramente de fachada, con rasgos totalitaristas, mediante la imposición e implantación de la ANC espuria, con la tarea de modificar continuamente el texto constitucional para ponerlo al servicio y voluntad del régimen usurpador.

Tras la separación del poder y muerte del galáctico, en diciembre del 2012, el TSJ amparándose en una ficción jurídica de la llamada «Continuidad Administrativa», sin ninguna base constitucional, permitió que se tomara la Presidencia de la República, temporalmente, mientras se convocaba a elecciones; todo esto con el objeto de permitirle a Maduro presentarse a la contienda en abril del 2013. Premeditadamente, se convocó a unas elecciones presidenciales mientras ocupaba la presidencia, con todo el ventajismo que implicó tal coyuntura.

Posteriormente, concluido el mandato presidencial, la irrita ANC decretó unas elecciones presidenciales (no siendo el órgano electoral competente para hacerlo) y el 20 de mayo del 2018, de manera anticipada, con la ausencia de observadores internacionales creíbles, con la presencia de rectores del CNE que tenían sus periodos vencidos en los cargos y la inhabilitación de partidos políticos, se dieron unas elecciones con amplísimo ventajismo, donde no se garantizó el pluralismo político y otros abusos como un Plan República parcializado, los puntos de control y el voto asistido durante el proceso. A pesar que se declaró la falta absoluta del usurpador y el fraude electoral, la ONU reconoce estas violaciones al sistema venezolano como legales al aceptarlo como el actual presidente de Venezuela.

Paralelamente, el Grupo de Lima, la OEA, el Parlamento Europeo y más de 56 estados democráticos desconocen las elecciones, calificándolas de fraudulentas y usurpadoras, por consiguiente, a Maduro como presidente.
La ONU habla de los DDHH y de su incondicional respaldo a los mismos, del derecho a la vida y a los principios básicos que deben incluirse en todas las constituciones a nivel internacional y velar porque se respeten; no obstante reconociendo al violador, y no ejerciendo su poder de justicia, el organismo se convierte en cómplice y su intención humanitaria es letra muerta.

Esperamos que los dos últimos informes sobre violaciones de los DDHH en Venezuela presentados por la alta comisionada Michelle Bachelet, siembren conciencia en las delegaciones, en especial de los continentes africano y asiático para que se vaya dando un cambio de parecer. Sin embargo, se tiene del conocimiento de que la China comunista ha prestado más dinero a los países en desarrollo (la gran mayoría ubicados en África) que el Banco Mundial, FMI y todos los demás gobiernos del mundo. Sólo en los años 2018-19 la China le otorgó 60 y 70.000 millones de dólares respectivamente en financiamiento a África y la condonación de la deuda a los países más pobres en forma de préstamos sin intereses, todo a cambio, claro está, de convertirse en sus marionetas.

El punto no es otro que seguir las órdenes de Pekín y, por supuesto, votar siempre a su favor en los organismos multilaterales, al igual como hacia Venezuela con la creación de Petrocaribe, cuando regalaban petróleo a diestra y siniestra, a cambio de votos favorables en la OEA. De esta manera los chinos, por citar un ejemplo, lograron instalar en la OMS al etíope Tedros Adhanom con el voto de la Unión Africana, quien a su vez les pagó ocultando la gravedad del coronavirus, y así China poder cumplir sus fines geopolíticos.

La presión a nivel internacional debe mantenerse, en la ONU tiene que darse un cambio de paradigma sobre lo que sucede realmente en el país, porque se están violentando los objetivos del Milenio, han incurrido en una postura cuestionable por la comunidad democrática internacional, violando los mandatos que sustentan su creación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *